Guía completa para elegir la fórmula infantil según las necesidades de tu bebé

Elegir una fórmula infantil puede generar dudas, sobre todo cuando aparecen síntomas digestivos o existe un antecedente familiar de alergia. Esta guía explica, con un enfoque educativo, cómo se clasifican las fórmulas y qué criterios se usan para escogerlas según necesidades frecuentes. La decisión final debe tomarse con el pediatra.

La lactancia materna como primera opción

La Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses y continuarla junto con otros alimentos desde los 6 meses hasta los 2 años o más, según madre y bebé. La leche materna se adapta a la edad del lactante y aporta componentes bioactivos (incluidos oligosacáridos de la leche materna u HMOs) que no se replican por completo.

Cuando la lactancia no es posible o no cubre las necesidades, las fórmulas infantiles permiten una alimentación segura y regulada. Elegir una fórmula no debería vivirse como un “todo o nada”: muchas familias combinan lactancia y fórmula (alimentación mixta) si así lo acuerdan con su pediatra.

Cuándo considerar fórmula infantil

Las situaciones más habituales son: dificultad para mantener lactancia por motivos médicos o personales, lactancia insuficiente pese al apoyo, o decisión familiar. En ocasiones se indica una fórmula específica por un problema concreto (por ejemplo, reflujo con regurgitaciones frecuentes) mientras se investigan causas o se ajustan rutinas.

Idea clave: una fórmula “especial” no es mejor por definición. Es una herramienta cuando hay una necesidad concreta.

Principios para elegir (sin perderse en etiquetas)

Secciones por necesidad

1) Bebés sanos (sin necesidades especiales)

En un bebé sano a término, lo habitual es una fórmula estándar que cumpla normativa europea. Algunas fórmulas incorporan componentes como HMOs autorizados por EFSA. Un ejemplo es NAN Supreme Pro, que incluye 6 HMOs (2'FL, LNnT, 3'SL, 6'SL, 3FL y LNT). Esto no convierte la fórmula en equivalente a la leche materna, pero forma parte de la evolución del diseño de fórmulas.

2) Reflujo y regurgitaciones frecuentes

El reflujo gastroesofágico (RGE) es frecuente en lactantes y suele ser fisiológico. En bebés alimentados con fórmula, pueden considerarse fórmulas espesadas (anti-regurgitación) para reducir regurgitaciones visibles, siguiendo guías de ESPGHAN/NASPGHAN. Si hay síntomas de alarma, hay que valorar ERGE u otros diagnósticos.

Ver guía completa sobre fórmulas para reflujo

3) Cólicos y molestias digestivas

El cólico del lactante es un trastorno funcional (criterios Roma IV) y puede afectar a un 10-40% de bebés según series. Algunas fórmulas “comfort” usan proteína parcialmente hidrolizada y ajustes de carbohidratos. En determinados contextos se estudia el papel de probióticos como Lactobacillus reuteri, con evidencia variable según el tipo de alimentación.

Ver guía completa sobre fórmulas para cólicos

4) Prematuridad y bajo peso al nacer

Los prematuros tienen necesidades específicas (energía, proteínas, minerales) y un manejo nutricional individualizado. Se suele priorizar leche materna (a veces fortificada) y, si se necesita, fórmulas específicas para prematuros o de transición. La indicación y la duración dependen del equipo de neonatología.

Ver guía completa sobre nutrición en prematuros

5) Sospecha o diagnóstico de alergia (APLV)

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) afecta aproximadamente al 2-3% de lactantes. La elección de fórmula depende del diagnóstico (IgE mediada o no IgE) y de la gravedad. Las fórmulas HA (parcialmente hidrolizadas) se plantean en prevención en bebés con riesgo, pero no tratan APLV confirmada; para ello se usan hidrolizados extensos o fórmulas de aminoácidos, según indicación médica.

Ver guía completa sobre fórmulas para APLV

Tabla comparativa orientativa (gama NAN)

Tabla de orientación general. La indicación concreta depende de la valoración clínica.

Comparativa orientativa de fórmulas NAN por necesidad
Situación Ejemplo Qué aporta (a alto nivel) Comentario clínico
Bebé sano NAN Optipro Fórmula estándar con perfil proteico optimizado Opción habitual en ausencia de problemas
Bebé sano NAN Supreme Pro Incluye 6 HMOs (2'FL, LNnT, 3'SL, 6'SL, 3FL, LNT) HMOs autorizados en UE según evaluaciones de seguridad
Regurgitación NAN A.R. Fórmula espesada para reducir regurgitaciones visibles Útil en RGE fisiológico sin alarmas
Molestias digestivas NAN Comfort Proteína parcialmente hidrolizada y ajustes de carbohidratos Puede considerarse en cólicos/malestar leve
Prematuridad NAN PRE Fórmula con densidad nutricional adaptada Uso bajo supervisión del equipo médico
Prevención en riesgo NAN HA Proteína parcialmente hidrolizada No indicada si hay APLV confirmada
APLV diagnosticada NAN ALTHÉRA Proteína extensamente hidrolizada Tratamiento según indicación pediátrica/alergología

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es necesario usar una fórmula infantil?
Cuando la lactancia materna no es posible o no cubre necesidades, o por decisión familiar. Si hay dudas, consulta con el pediatra o con una asesora de lactancia.
¿Cómo sé qué tipo de fórmula necesita mi bebé?
Depende de la etapa (0-6 meses o >6 meses) y de si hay síntomas o diagnósticos. Un bebé sano suele necesitar una fórmula estándar; las fórmulas especiales se reservan para necesidades concretas.
¿Las fórmulas “HA” tratan la APLV?
No. Las HA se consideran en prevención en bebés de riesgo, pero el tratamiento de APLV confirmada requiere hidrolizados extensos o aminoácidos según el caso.
¿Qué son los HMOs?
Oligosacáridos presentes en la leche humana que ayudan a la microbiota y al sistema inmune. Algunas fórmulas incorporan HMOs autorizados.

Referencias