Fórmulas para bebés con cólicos: qué buscar y cómo elegir
El cólico del lactante es una causa frecuente de preocupación en los primeros meses. Aunque suele resolverse con el tiempo, el llanto prolongado puede ser agotador. Esta guía explica el cólico según Roma IV, qué señales indican que conviene descartar otras causas, y cómo se plantean fórmulas “comfort” (como NAN Comfort) y probióticos (como Lactobacillus reuteri) en bebés alimentados con fórmula.
Definición y criterios Roma IV
Los criterios Roma IV (publicados por expertos internacionales en trastornos funcionales gastrointestinales) definen el cólico del lactante como:
- episodios recurrentes y prolongados de llanto, irritabilidad o agitación,
- que comienzan y terminan sin causa aparente,
- en un bebé menor de 5 meses,
- sin fiebre ni enfermedad que lo explique,
- y sin fallo de medro (crecimiento adecuado).
Roma IV desplaza el foco de “contar horas exactas” a observar un patrón clínico compatible en un bebé por lo demás sano. Aun así, la antigua “regla de los tres” (mucho llanto, muchos días) sigue apareciendo en conversaciones porque ayuda a describir la intensidad.
Prevalencia (10-40%) y evolución típica
El cólico es frecuente y las estimaciones varían. En conjunto, se suele citar una prevalencia aproximada del 10-40% en los primeros meses.
Una evolución típica incluye:
- Inicio en las primeras semanas.
- Pico alrededor de la sexta semana.
- Mejoría progresiva en los meses siguientes.
Esto no elimina la dificultad diaria, pero ayuda a entender que el cólico es, en la mayoría de casos, un fenómeno autolimitado.
Por qué ocurre: hipótesis actuales
No existe una única causa. Se considera multifactorial. Algunas hipótesis estudiadas:
- Inmadurez neurológica y de autorregulación: el bebé puede tener más dificultad para calmarse ante estímulos y cansancio.
- Motilidad intestinal y gases: inmadurez digestiva, deglución de aire y fermentación pueden contribuir a malestar.
- Microbiota intestinal: se han observado diferencias en composición en algunos estudios, aunque no siempre es claro qué es causa y qué es consecuencia.
- Inflamación de bajo grado: se investiga su papel, especialmente en subgrupos.
En la práctica, lo importante es que el abordaje sea proporcional: descartar alarmas, revisar rutina, y usar intervenciones con expectativas realistas.
Cuándo no es “solo cólico”
Consulta con el pediatra si aparece cualquiera de estos signos:
- fiebre (especialmente en menores de 3 meses)
- decaimiento o mala respuesta
- vómitos persistentes, biliosos o en proyectil
- sangre o moco en heces
- pérdida de peso o estancamiento
- dificultad respiratoria
- erupciones extensas o urticaria tras tomas
Estos hallazgos orientan a otros diagnósticos (infección, alergia a proteína de leche de vaca, reflujo complicado, etc.).
Primer paso: revisar rutina de alimentación
Antes de cambiar de fórmula, suele ser útil revisar:
- Volumen y frecuencia: un volumen excesivo por toma puede aumentar regurgitación, gases y llanto.
- Ritmo de la tetina: si el flujo es muy lento, el bebé se fatiga y traga aire; si es muy rápido, se atraganta y se irrita.
- Posición del biberón: mantener la tetina llena de leche ayuda a reducir aire.
- Pausas: pequeños descansos y eructos sin presión excesiva.
Estos ajustes no “curan” el cólico, pero reducen factores que lo empeoran. Además, permiten evaluar después si un cambio de fórmula aporta algo adicional.
Fórmulas para molestias digestivas: qué buscar
En bebés alimentados con fórmula y cuadro compatible con cólico (sin señales de alarma), el pediatra puede valorar una fórmula diseñada para tolerancia digestiva. A alto nivel, las características más habituales son:
- Proteína parcialmente hidrolizada: fragmentos más pequeños que pueden facilitar la digestión en algunos casos.
- Ajustes en carbohidratos: algunas fórmulas modifican parte de la lactosa o usan mezclas para reducir fermentación en ciertos bebés.
- Probióticos específicos: como L. reuteri en algunas formulaciones, con evidencia variable.
Límite importante: una fórmula comfort no es un tratamiento para alergia a proteína de leche de vaca (APLV). Si hay sospecha de APLV (p. ej., sangre en heces, eczema importante, vómitos repetidos con mala evolución), el enfoque cambia y suele indicarse una fórmula extensamente hidrolizada.
NAN Comfort: enfoque y uso
NAN Comfort es una fórmula orientada a molestias digestivas leves. En términos generales, se sitúa dentro del grupo de fórmulas “comfort” que buscan mejorar tolerancia mediante:
- proteína parcialmente hidrolizada,
- ajustes de carbohidratos,
- y, según la presentación, la presencia de probióticos como Lactobacillus reuteri.
Es importante dar un tiempo razonable de adaptación. Cambiar cada pocos días puede aumentar molestias por la transición intestinal y dificulta saber qué está ayudando.
L. reuteri y probióticos: qué dice la evidencia
La cepa más estudiada en cólico es Lactobacillus reuteri DSM 17938. Las revisiones sistemáticas (incluida Cochrane) han evaluado probióticos en cólico con resultados globales heterogéneos.
En resumen:
- Se han descrito beneficios más consistentes en lactantes amamantados en algunos estudios.
- En bebés alimentados con fórmula, los resultados son más variables y no permiten prometer una respuesta fija.
- La seguridad suele ser buena en lactantes sanos, pero se recomienda individualizar (por ejemplo, en prematuros o inmunodeprimidos el médico debe decidir).
Esto no invalida su uso, pero ayuda a plantearlo como una opción con expectativas realistas, no como una solución garantizada.
Cómo hacer un “plan de prueba” con el pediatra
Cuando el pediatra sugiere un cambio de fórmula, conviene acordar un plan sencillo:
- Objetivo: qué síntomas esperamos que cambien (p. ej., menos gases, menos tensión abdominal, llanto más breve).
- Tiempo de prueba: un periodo definido para observar tendencia (sin cambiar cada dos días).
- Qué medir: patrones de llanto, heces, regurgitaciones y, sobre todo, crecimiento y estado general.
- Cuándo reevaluar: si hay empeoramiento o signos de alarma, revisar antes.
Este enfoque evita la sensación de “probar todo” sin dirección.
Medidas de consuelo y autocuidado familiar
Además de la alimentación, hay medidas que suelen ayudar:
- ruido blanco, luz tenue y rutina predecible al final del día
- porteo y contacto piel con piel
- baño templado o masaje suave
- mecer con movimientos suaves (sin sacudir)
- turnos de descanso: el cólico desgasta y necesitas apoyo
Nunca sacudas a un bebé. Si te sientes al límite, deja al bebé en un lugar seguro y pide ayuda.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué son los cólicos según Roma IV?
- Episodios recurrentes de llanto/irritabilidad sin causa aparente en menores de 5 meses, sin enfermedad y con crecimiento adecuado.
- ¿Qué prevalencia tienen?
- En conjunto se suele citar 10-40%.
- ¿Puedo cambiar de fórmula por mi cuenta?
- Mejor hacerlo con el pediatra, sobre todo si hay signos de alarma o sospecha de alergia.
- ¿Qué dice la evidencia sobre L. reuteri?
- Las revisiones (incluida Cochrane) describen resultados más consistentes en lactantes amamantados y más variables en bebés con fórmula.
Referencias
- Benninga MA, et al. Childhood Functional Gastrointestinal Disorders: Neonate/Toddler. Gastroenterology. 2016. (Roma IV)
- Cochrane Database of Systematic Reviews: Probiotics for infantile colic.
- Literatura clínica sobre Lactobacillus reuteri DSM 17938 en cólico del lactante (ensayos y metaanálisis ampliamente citados).