Nutrición especializada para bebés prematuros

La alimentación del bebé prematuro forma parte del tratamiento. El objetivo no es solo “que coma”, sino aportar energía, proteína, minerales y vitaminas en proporciones adecuadas, respetando la inmadurez digestiva y la situación clínica. En esta guía se explican los conceptos principales, el papel del hospital, y por qué existen fórmulas específicas como NAN PRE, siempre bajo indicación médica.

Conceptos básicos: prematuridad y edad corregida

Se considera prematuro al bebé nacido antes de las 37 semanas. Dentro de la prematuridad hay realidades muy distintas: no es lo mismo un prematuro tardío (cerca de término) que un prematuro muy pequeño que ha pasado semanas en cuidados intensivos.

Para el seguimiento se usa a menudo la edad corregida, que es la edad que tendría el bebé si hubiera nacido en su fecha prevista de parto. Se utiliza para valorar crecimiento, desarrollo y algunos hitos de alimentación (por ejemplo, cuándo introducir sólidos) durante los primeros meses/años.

Objetivos nutricionales en el prematuro

Las guías de ESPGHAN y recursos de la American Academy of Pediatrics (AAP) destacan que el prematuro tiene requerimientos específicos. A alto nivel, los objetivos son:

En la práctica, esto se traduce en una nutrición más “densa” por ml y muy vigilada, especialmente en los bebés de menor peso.

Leche materna: primera opción y por qué

La leche materna es especialmente valiosa en el prematuro. Se asocia a mejor tolerancia y a menor riesgo de complicaciones digestivas e infecciosas. Además, contiene componentes bioactivos (anticuerpos, factores antiinflamatorios y oligosacáridos) que ayudan al intestino en una etapa vulnerable.

En muchos casos la lactancia directa al pecho no es inmediata. Puede iniciarse con extracción y administración por sonda o biberón, y más tarde avanzar hacia succión directa cuando el bebé coordina succión-deglución-respiración.

Cuando no se dispone de leche de la madre, algunos hospitales recurren a bancos de leche donada pasteurizada, especialmente en los prematuros de mayor riesgo.

Papel del hospital y del equipo de neonatología

El hospital no solo “alimenta”: diseña una estrategia nutricional basada en evolución clínica. El equipo de neonatología y enfermería monitoriza:

En prematuros muy pequeños, el inicio puede incluir nutrición parenteral (intravenosa) y una introducción progresiva de alimentación enteral con volúmenes pequeños (alimentación mínima) para estimular maduración intestinal. La velocidad de avance se individualiza.

El hospital también tiene un papel educativo: enseña a la familia técnicas de extracción, preparación de tomas y señales de alerta antes del alta.

Fortificación de leche humana

En prematuros de menor peso, la leche materna puede no cubrir por sí sola los requerimientos elevados de proteína y minerales. Por eso, en neonatología es común la fortificación de leche materna extraída con fortificantes específicos.

La fortificación permite mantener los beneficios de la leche materna y, a la vez, aumentar densidad nutricional. Se ajusta según el peso, la tolerancia y, en algunos casos, datos analíticos. El equipo médico decide cuándo iniciar, cuánto fortificar y cuándo retirarlo.

Fórmulas para prematuros y transición

Cuando la leche materna no está disponible o no es suficiente, se emplean fórmulas diseñadas para prematuros o fórmulas de transición. A grandes rasgos, estas fórmulas se diferencian de una fórmula estándar porque aportan:

La elección depende del peso, edad gestacional, comorbilidades (respiratorias, digestivas) y del plan de seguimiento.

Fórmulas post-alta / de transición

Tras el alta, algunos bebés se benefician de un periodo con una fórmula de transición (o con fortificación/estrategias mixtas) para apoyar el crecimiento de recuperación. No es una norma universal: algunos prematuros tardíos pasan antes a una fórmula estándar. La decisión se individualiza.

NAN PRE: cuándo se utiliza

NAN PRE es una fórmula específica para prematuros y/o bajo peso al nacer, utilizada bajo supervisión médica. Se emplea cuando se necesita una densidad nutricional adaptada y no se dispone de leche materna suficiente o no es posible su uso como eje principal de alimentación.

La clave no es “qué fórmula es”, sino para quién y en qué momento se utiliza. El neonatólogo/pediatra decide:

En casa, es importante seguir las instrucciones de preparación al pie de la letra. En el prematuro, pequeños errores de concentración pueden tener más impacto.

Tras el alta: transición, suplementos y seguimiento

El alta hospitalaria no significa que el prematuro “ya sea como un bebé a término” desde el primer día. El seguimiento suele incluir:

La transición se decide con el equipo médico. Puede implicar cambios graduales y reevaluaciones. El objetivo es sostener un crecimiento adecuado sin aumentar molestias digestivas ni generar estrés innecesario.

Introducción de alimentación complementaria

En prematuros, el inicio de sólidos suele guiarse por edad corregida y señales de madurez (control cefálico, interés, seguridad). El pediatra orientará sobre el momento y el orden de alimentos, teniendo en cuenta necesidades de hierro y energía.

Señales de alerta en casa

Consulta con el pediatra si observas:

En el prematuro, es preferible consultar ante dudas razonables: el seguimiento temprano evita que problemas pequeños se hagan grandes.

Preguntas frecuentes

¿Qué se considera un bebé prematuro?
Nacimiento antes de 37 semanas.
¿La leche materna es la mejor opción?
Sí; en algunos casos se fortifica para cubrir requerimientos.
¿Qué papel tiene el hospital?
Diseña y monitoriza el plan nutricional, ajustándolo a la tolerancia y al crecimiento.
¿Cuándo se pasa a fórmula estándar?
Cuando el equipo médico lo decide según evolución y crecimiento.

Referencias